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Enseñanza Sobre la Ira

Mientras estaba en Taiwán recientemente, Rinpoche fue llevado a
encontrarse con un banquero. Una vez allí, el banquero preguntó a
Rinpoche por qué tenemos ira – y Rinpoche dio una enseñanza improvisada,
lo que resultó que el hombre y algunas de sus secretarias pidieran las
bendiciones de Rinpoche.
La charla fue transcrita y apenas editada por el Ven. Yeshe Gyatso de sus
notas hechas mientras traducía a Rinpoche:
(Rinpoche muestra algunos mantras escritos en papel al banquero)
“Estos mantras fueron enseñados por el Buddha. Son mantras
extremadamente poderosos para la purificación y la curación. Tenemos un
jeep donde vivo, en California. El jeep es usado para viajar a Madison, en
Wisconsin, donde voy cada año a dar enseñanzas. A lo largo de la ruta,
tenemos muchas granjas a ambos lados del camino. Cuando el jeep viaja a
alta velocidad, muchos insectos golpean el frente del jeep y el radiador, y
mueren al instante. Así que estuve pensando qué se podría hacer que fuera
beneficioso para ellos cuando murieran. Entonces escribí estos mantras
sobre el frente del jeep. Apenas sus cuerpos tocan los mantras, tendrán el
efecto de purificar sus mentes y resultar en un buen renacimiento. En la
muerte, la mente se separa del cuerpo, y toma un renacimiento ya sea
negativo o positivo en uno de los seis reinos: humano, deva, infierno,
espíritu hambriento, asura o animal.
Entonces este mantra purifica el karma negativo de los insectos moribundos
en cuanto entran en contacto con eso. No sólo esto, cuando el viento y el
agua de lluvia que barren el jeep tocan los mantras y a su vez tocan a
otros, el viento y la lluvia purifican el karma negativo de cualquiera que
entra en contacto con ellos. También plantan la semilla de la iluminación –
la iluminación más elevada, así como la semilla de la liberación total del
sufrimiento y del samsara- nacimiento, envejecimiento, enfermedad y
muerte, en su corriente mental.
En el lado derecho del jeep está escrito: “La fuente de la felicidad es amar a
los demás”. Esto es para llevar el mensaje a cada uno acerca del modo
correcto y mejor para lograr la felicidad.
En el lado izquierdo del jeep está escrito: “Mi religión es la amabilidad con
los demás”. Esta cita es mencionada frecuentemente por Su Santidad el
Dalai Lama en charlas públicas y entrevistas.
Luego, en la parte de atrás del jeep está escrito: “Si no hay ira, entonces no
hay enemigos”. La ira es nuestro enemigo real.
Acerca de cómo surge la ira y por qué: ya sea que la ira surja o no mientras
la otra persona está comportándose arrogantemente, siendo irrespetuosa
contigo, no devolviendo tu amabilidad, ignorándote o simplemente porque
la actitud de la persona hacia ti se vuelve repentinamente negativa,
depende de tu modo de pensar en ese momento. Cuando ves su cuerpo, su
habla y su mente cambiar, ya sea que cause el surgimiento de la ira o no,
depende de tu estado mental.
En realidad, no es debido al cambio en la conducta de esa persona, si bien
puede parecer la causa real que te provoque ira. Depende de tu mente. Por
ejemplo, cuando la otra persona está enojada, si en ese momento tu mente
se llena de compasión deseando que esa persona sea libre de los
sufrimientos y los problemas, especialmente si tienes una compasión
pensando: “Quiero hacer que esa persona sea libre de todos sus
problemas”, entonces eso ayuda a tener una mente positiva, a mantener la
mente en paz. Por ejemplo, cuando una persona te pega con un palo, no
hay motivo para enojarse con el palo, ya que está en la mano de la otra
persona. No tiene sentido en absoluto enojarse con eso. Como el palo, la
persona no tiene libertad. La persona es completamente esclava de la ira,
completamente controlada por la ira. Así que esta persona no tiene la más
mínima libertad. La persona está siendo usada por la ira. Ella sólo es el
objeto de la compasión. Así que cuando pensamos de este modo, surge la
compasión, la lástima, deseando que la otra persona sea libre de los
problemas. Por lo tanto generar compasión, especialmente tomando
responsabilidad para liberar a esa persona de la ira, pensando “¿Qué puedo
hacer para ayudar a que esta persona se libere de ser usada como un
esclavo por la ira?” Aun cuando no puedas ayudar ahora, puedes rezar para
poder hacerlo. De este modo, no importa cuán enojada esté ella, no te
afecta: aunque te insulten constantemente. Así que cómo surge la ira no
depende de cómo se comporta la persona.
Pensando en el sufrimiento que soportan, surge la compasión en tu
corazón. Esto te causa tener una mente saludable: ver a la persona sólo
causa que surja la compasión en ti.
En ese momento, sólo quieres ayudar a esa persona. También tener
sabiduría, si meditas en la naturaleza última del yo como vacía, y en esa
persona como vacía, meditando en esta visión de sabiduría-vaciedad,
nuevamente la ira no surge. No importa lo que pueda ocurrir, aunque esa
persona pueda golpearte físicamente, etc., pero con una mente positiva sólo
quieres ayudarla.
Cuando la mente de uno está en un estado de apego, renuncia a los demás
y piensa sólo en uno mismo, sólo trabajando para la felicidad de uno. Esto
no es hablar de trabajar para vidas futuras, trabajar sólo para esta vida.
Entonces lo que esa persona hace en esta vida: ira, palabras hirientes, falta
de respeto, se expresan físicamente con el cuerpo. Lo que el ego quiere es
respeto (como palabras buenas, amor, lo que quiere la mente de uno), pero
lo que uno recibe es lo opuesto al ego y al apego. Entonces surge la ira en
tu mente, ese estado que depende de cómo lo rotules. Si lo rotulas como
eso es malo, eso me hiere. Realmente tu mente positiva, la compasión, no
piensan “me hiere”. Lo que la persona hace me hiere. Si practicas la
paciencia pensando: esta persona me está enseñando paciencia, entonces
gradualmente no hay ira. Sólo el estado de felicidad, así que con este
estado no hay ira. Así que viene mucha paz y felicidad. Porque nunca te
enojas, le das paz a tu familia y a numerosos seres vivos. El modo de
hacerlo es por medio del entrenamiento de la paciencia, dependiendo de
esta persona. Esta persona es tan amable. Especialmente cuando la mente
aprecia la paciencia. Desde el punto de vista de la paciencia, esta persona
sólo es amable.
Con el pensamiento de apego, lo que esta persona lastimó es el ego.
Ponemos una etiqueta negativa diciendo que esto es malo (me lastima).
Con el apego y la ira, vemos a esta persona como hiriente y mala. No sólo
le adherimos una etiqueta, creímos en la etiqueta, lastimando por
consiguiente al apego y al ego. Por consiguiente piensas: “Esto me está
lastimando”. De hecho, esa es sólo una parte de tu mente. Tu mente
también tiene compasión y sabiduría.
Si no pones una etiqueta negativa, la ira no surge. Esto es debido a haber
puesto una etiqueta positiva – la paciencia. Cuando pones una etiqueta
negativa, debido a tu apego, te lastimas. Entonces el enemigo viene de la
propia mente de uno. A causa del apego y la ira, etiquetas “enemigo”, por
lo tanto uno ve a esa persona como a un enemigo.
Así que toda la evolución es de este modo. Ahora estamos llegando al punto
donde surge la ira. Porque quedan improntas negativas en el continium
mental de uno desde un tiempo pasado, esto planta una semilla de ira que
surge nuevamente en el futuro. Como hay tantas improntas que quedan en
el continium mental de uno por la ira pasada. Esta es la causa principal.
Cuando en una situación de tener ira, tal como recibir abuso verbal o falta
de respeto físico, si no aplicas la meditación – la sabiduría meditando sobre
la naturaleza absoluta de la mente, entonces es como encontrarse con un
enemigo sin armas ni protección. En ese momento, la impronta negativa de
la ira pasada surge; a causa de la ira pasada, nuevamente surge la ira. La
meditación entonces se vuelve como tomar medicina. La impronta es la
causa principal, y la misma fuente de esa ira es la ignorancia – la mente
que desconoce la naturaleza del “yo” (sí mismo). Por lo tanto es importante
pensar continuamente que el cuerpo no es el “yo” o sí mismo, incluso la
mente, que no tiene color ni forma (sin forma), y es por naturaleza clara y
conocedora. Ni siquiera la mente es el “yo”.
Esta asociación del cuerpo y la mente no es el “yo”, ese que intenta cesar el
sufrimiento y lograr felicidad. El “yo” no puede ser encontrado desde la
punta de los cabellos hasta los dedos de los pies, en ninguna parte, incluso
dentro del cuerpo. Esto no significa que el “yo” no existe. Ese “yo” que
existe en intentar cesar el sufrimiento y lograr la felicidad, existe como un
fenómeno extremadamente sutil; nunca del modo en que creemos que
existe (como parece ser).
Lo que sea, es completamente otra cosa; nada existe desde su propio lado,
excepto en mero nombre. Esta es la realidad del “yo”. En el cuerpo, este
“yo” nunca está apareciendo de tal modo, sino que aparece como 100%
verdad.
El “yo” que no existe, creer en esto es ignorancia, que es la raíz de la ira y
de los celos.
La ira puede destruir el mundo entero, como Hitler, que no practicó la
paciencia y terminó lastimando a muchos seres sintientes. Así que en el
Buddhismo, la meditación es muy importante, especialmente enfocada en la
compasión y la sabiduría.

Este material puede ser reproducido para uso personal, y puede ser
distribuido sólo en forma gratuita.
Publicado en la página del Centro Dharma Tushita. Recibido en
‘Acharia’ el viernes, 06 de agosto de 2004.
Traducción al español: Upasaka Kumgang, Centro Zen Buddhista
Argentino, www.czba.org
( ORIGINAL PARA DESCAGAR )

Posted: June 22nd, 2010
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Renuncia

A todos nos gustaría liberarnos de la mente egoís-
ta y de las ataduras del samsara. Pues bien, lo que nos
ata al samsara y nos hace infelices es no renunciar, co-
mo explicaré a continuación.
La razón por la cual no somos felices es que tene-
mos un deseo desmesurado por los objetos de los sen-
tidos, por los objetos samsáricos, y nos aferramos a
ellos. Buscamos la manera de resolver nuestros pro-
blemas, pero no lo hacemos en el lugar adecuado, que
sería nuestro aferramiento al yo. Bastaría con aflojar
esa tensión.
Desde el punto de vista budista, se supone que las
monjas y monjes mantienen votos de renuncia. Eso
significa que tienen menos deseo y aferramiento por
los objetos de los sentidos, pero no que ya hayan
abandonado el samsara, porque siguen teniendo un
estómago que alimentar… Lo que pasa es que la pala-
bra renuncia es un poco tramposa. Se puede decir que
renuncian a sus estómagos, pero eso no significa que
se deshagan de ellos.
Renunciar a los objetos de los sentidos no signifi-
ca prescindir de las cosas agradables porque, aunque
lo hicieras, eso no significaría que habías renunciado
a ellas. La renuncia es una experiencia totalmente in-
terior. Renunciar al samsara no significa que te desha-
gas de él, pues tu cuerpo y tu nariz son el samsara;
¿cómo puedes desprenderte de tu nariz? Tu mente y
tu cuerpo son el samsara (al menos los míos lo son);
por lo tanto, no puedes deshacerte de ellos. Renun-
ciar significa tener menos apego, ser más razonable,
en vez de poner mucha presión psicológica sobre uno
mismo y de actuar de manera absurda.

Extraído de La Escencia del Budismo Tibetano, de Lama Thubten Zopa Rimpoché. (Lama Thubten Zopa Rimmpoché nació en Nepal en 1946. Reconocido desde muy joven como la reeencarnación del gran Lama de Lawudo, inició sus estudios monásticos en Tibet continuándolos en India donde conoció a Lama Thubten Yeshe, a quien siguió como su discípulo de corazón y acompañó hasta su muerte. Dirige la F.P.M.T, fundación para la preservación de la tradición mahayana. El guru raíz de Lama Zopa y de Lama Yeshe es Triyang Rimpoché. ).

Posted: June 9th, 2010
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Transformar problemas en felicidad

…Los sabios, viendo que toda la felicidad y el sufrimiento dependen de la mente, buscan en ella la felicidad, no la buscan en algo externo. La mente posee todas las causas de felicidad. Puedes comprobarlo con la práctica de la transformación del pensamiento, particularmente si utilizas tu sufrimiento en el camino de la iluminación. Cuando no piensas en los beneficios de los problemas -en mezclar los problemas con la transformación del pensamiento mahayana y emplearlos en el camino mahayana- y te concentras únicamente en sus desventajas, concibes las dificultades como problemas y, luego, éstas aparecen ante ti como problemas. Por lo tanto, tu mente es la que los ha creado.

Este es un modo de describir el proceso mediante el cual tu propia mente se convierte en la causa de tus problemas, de describir la forma en que los problemas vienen de tu propia mente. Algo similar ocurre cuando piensas en los beneficios de los problemas y los utilizas en el camino mahayana. Cuando destruyes el pensamiento de rechazo a los problemas y estableces el pensamiento de apreciarlos, ves tus problemas como beneficiosos, como algo maravilloso.

Todas tus experiencias de felicidad vienen de tu propia mente. Desde el pequeño placer de sentir la brisa fresca cuando hace calor, hasta la Iluminación, toda la felicidad viene de tu propia mente, es producida por tu propia fábrica interior.

Todas las causas están ahí, en tu mente. Puesto que los pensamientos de tu mente son las causas de tu felicidad, busca la felicidad en tu propia mente. Buscar la felicidad en la propia mente es el punto esencial del dharma, las enseñanzas de Buda, y practicar la transformación del pensamiento es el modo más claro y efectivo de buscar felicidad en tu propia mente.

Tu felicidad no depende de nada externo; no depende de si otros están o no enfadados contigo o de si te critican o no. Cuando alguien se enfada contigo, al mirarlo con compasión sientes lástima de su situación. Al contemplarlo con amor afectuosos, tu corazón se siente muy cerca de él, y lo ves en el aspecto de la belleza. Cuando utilizas la transformación del pensamiento, puedes ver a esa persona como la persona más increiblemente valiosa y bondadosa, como la persona más valiosa de tu vida, más valiosas que millones de dólares o montañas de diamantes. Entre todos los seres conscientes esa persona es la más valiosa, la más bondadosa.

No importa el daño que con su cuerpo, palabra o mente te causen otros seres; aunque su intención sea dañarte, al aplicar la transformación del pensamiento, ves que lo que están haciendo es algo increíblemente beneficioso para el desarrollo de tu mente, y eso te hace muy feliz. Comprendes a la perfección que esa felicidad proviene de tu propia mente; no depende del modo en que otros se comporten contigo o de lo que piensen de ti.

Lo que crees que es un problema viene de tu propia mente; lo que piensas que es un placer viene de tu propia mente. Tu felicidad no depende de nada externo.

Los necios buscan felicidad en el exterior, corriendo de un lado a otro y manteniéndose ocupados con esa expectativa. Si buscas felicidad fuera de ti mismo no tienes libertad, siempre tienes problemas, y nunca estás completamente satisfecho. Eres incapaz de conseguir nada, incapaz de ver las cosas con claridad, e incapaz de juzgar correctamente. ¡Hay siempre tantísimos problemas, sin olvidar los peligros que pueden traer enemigos y ladrones! Es muy difícil obtener una satisfacción completa, un éxito absoluto.

Yigme Tempe Ñima nos da el siguiente ejemplo: No importa lo mucho que un cuervo alimente con su propio pico a una cría de cuco, es imposible que el cuco se transforme en un cuervo. Asimismo, nada puedes esperar de buscar la felicidad en el exterior, sólo conseguirás quedar exhausto con el sufrimiento que carece de satisfacción y no tiene fin.

Entonces, Yigme Tempe Ñima concluye su explicación sobre el modo de utilizar el sufrimiento en el camino a la iluminación: “Este es mi consejo esencial que integra, en uno, cien puntos distintos”. En otras palabras, centenares de consejos sobre el modo de practicar dharma han sido integrados en este consejo esencial sobre el modo de utilizar el sufrimiento en el camino mahayana de la iluminación.

Puede que no hayas oído nada nuevo en esta enseñanza. No obstante, si practicas este consejo, percibirás un beneficio definitivo e inmediato. Si no intentas practicar esta instrucción, aunque tengas en tu mente una gran biblioteca de enseñanzas sobre la transformación del pensamiento, tus problemas seguirán estando ahí.

La transformación mahayana del pensamiento es el modo más poderoso de transformar los problemas de la vida en felicidad. Intenta poner en práctica esta enseñanza tanto como puedas. Esto es lo principal.

TOMAR Y DAR

Cuando tengas un problema, aplica la práctica de la transformación del pensamiento mahayana del Tong Len (tomar y dar). Toma todo el sufrimiento de todos los seres en tu corazón y da todo –tu propio cuerpo, tus posesiones, tu felicidad y mérito- a los demás. Puesto que otros muchos seres tienen el mismo problema que tú, toma sobre ti su experiencia de ese problema específico, así como el sufrimiento y las causas del sufrimiento de todos los seres. De este modo, estás aceptando tus problemas por los demás.

Cuando te decides a aceptar el problema por otros seres conscientes transformas esa experiencia en felicidad. Porque estás afrontando tu problema en nombre de todos aquéllos que tienen problemas similares o distintos al tuyo, tu experiencia se convierte en una poderosa purificación y en un mérito hábil para acumular gran cantidad de mérito. Como el número de seres por quienes soportas sufrimiento es infinito, acumulas mérito infinito.

Otra enseñanza de la transformación del pensamiento dice: “La enfermedad es la escoba que limpia todo el karma negativo y todos los oscurecimientos”. Cuando caes enfermo, puedes sentirte dichoso si piensas: “El karma negativo que he acumulado en el pasado y que definitivamente tengo que experimentar, ha madurado en este cuerpo, en esta vida. Si no hubiera sido así, tendría que soportar los resultados de ese karma negativo durante vidas inconcebibles en los reinos inferiores”. Este modo de pensar te permite vivir la vida con una mente feliz y despreocupada. Jamás te sientes deprimido o disgustado con nada. Como tu mente está relajada, las condiciones externas no te perturban y eres capaz de continuar con tu práctica del dharma.

Piensa también: “En el pasado realice prácticas de Tong Len (tomar dar), tomar el sufrimiento de otros seres y dedicar mi propio cuerpo, felicidad y méritos a los demás. Ahora he recibido los sufrimientos, el karma negativo y los oscurecimientos de otros seres, por consiguiente he tenido éxito en mi práctica. Mi deseo ha siso satisfecho”. Genera felicidad pensando de este modo.

Pabongka Dechen Ñimpo enseñó que, cuando tu enfermedad empeora cada vez más, debes pensar: “Mi enfermedad significa que he tenido éxito en mi práctica de Tong Len (tomar y dar). Empleando mis problemas para practicar tomar y dar, he acumulado un mérito inconcebible –la causa de la felicidad- y efectuado una gran purificación. Si ahora sanara, perdería esta ocasión de practicar dharma. No tendría ninguna oportunidad de emplear el medio hábil del Tong Len (tomar y dar), que me permite acumular un mérito inimaginable y purificar mis oscurecimientos. ¡Qué afortunado soy! ¡Mi problema no ha cesado! Si no tuviera este problema me volvería perezoso. Difícilmente practicaría la purificación o la acumulación de méritos”. Como he dicho antes, no debes pensar únicamente que es este sufrimiento específico de los demás el que ha madurado en ti; piensa igualmente que has tomado todos y cada uno de sus sufrimientos. “He recibido los sufrimientos que todos los seres están soportando en este momento y todas la penalidades futuras que tendrán que experimentar hasta que el samsara termine. Estoy aceptando todo esto en nombre de los demás”. También debes pensar, como explicó su santidad Triyang Rimpoché: “¡Qué fantástico es poder tomar sobre mi el sufrimiento de todo los seres en esta ocasión!”. Regocíjate y siéntete feliz. Practicar Tong Len (tomar y dar) de este modo, renunciando completamente a ti mismo por los demás, podría convertirse en la práctica de un monje, Kunpang Drabguien, que se restableció totalmente de la enfermedad de la lepra mediante la práctica de tomar y dar.

Cuando estás haciendo un intenso retiro de meditación en la transformación del pensamiento, entre sesiones, debes efectuar súplicas al guru y al triple joya para que te concede el poder de utilizar tu sufrimiento en el camino mahayana. Cuando tu capacidad mental esté un poco más desarrollada, haz ofrendas a la triple joya, a los protectores, y a los espíritus dañinos, y pídeles para que puedan madurar en ti todos los sufrimientos y problemas de los seres conscientes. Suplica a los espíritus que te entreguen a ti, en lugar de a los demás, todos sus sufrimientos, todas sus experiencias indeseables, enfermedades, fracasos, etc. Haces peticiones para ser capaz de tomar sobre ti todas esas condiciones adversas en nombre de otros seres conscientes.

Una enseñanza del adiestramiento mental explica:

“Los espíritus ávidos que te poseen son transformaciones del victorioso. El sufrimiento es una manifestación de la vacuidad.”

Cuando los espíritus te atacan y sufres, noche y días, terribles pesadillas, no pienses que son espíritus, piensa que son una manifestación de Buda. Si meditas en que esos espíritus son tu deidad no podrán perjudicarte. Pensar que los males producidos por espíritus son una transformación del victorioso, quiere decir que los espíritus no pueden perturbar tu práctica, por lo tanto, tu mente es feliz. Este es un modo de protegerte.

Aplica la transformación del pensamiento aun cuando los pensamientos perturbadores hayan surgido de un modo incontrolable o hayas creado, por ejemplo, el karma negativo de transgredir tus votos o de quebrantar el consejo de tu guru. Piensa: “Cuando practicaba el Tong Len (tomar y dar), hacía súplicas para que todas las experiencias indeseables de otros seres vivientes maduraran en mi. Ahora mis plegarias han obtenido respuesta. Estoy recibiendo todas la experiencias indeseables de los demás y afrontándolas en su nombre.”

Entonces ruega: “Que este Karma negativo pueda representar el karma negativo de todos los seres que ha cortado la raíz de la liberación al transgredir los tres niveles de votos, y de todos aquellos que han quebrantado el consejo de su guru. Que este karma negativo reemplace cada una de las experiencias desagradables de todos los seres conscientes. Que sea yo el único que experimente todas las causas del sufrimiento y sus resultados; que todos los demás estén libres de todo el karma negativo y de su resultados”.

Por ejemplo, si no has podido hacer las prácticas diarias de meditación con las que estás comprometido, aplica la transformación del pensamiento de un modo similar: “Que el karma negativo de no cumplir mis compromisos, sustituya a todos los problemas de todos los demás seres. Pueda yo recibir este karma en su nombre.” Acepta cada una de las experiencias desagradables en nombre de todos los demás seres.

Extraído de Transformar problemas en felicidad, de Lama Thubten Zopa Rimpoché. (Lama Thubten Zopa Rimmpoché nació en Nepal en 1946. Reconocido desde muy joven como la reeencarnación del gran Lama de Lawudo, inició sus estudios monásticos en Tibet continuándolos en India donde conoció a Lama Thubten Yeshe, a quien siguió como su discípulo de corazón y acompañó hasta su muerte. Dirige la F.P.M.T, fundación para la preservación de la tradición mahayana. El guru raíz de Lama Zopa y de Lama Yeshe es Triyang Rimpoché. ).

Posted: May 26th, 2010
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